El ‘revival’ del vinilo, un lujo para unos pocos por culpa de ‘el Gran Atasco’

La escasez de materias primas, los problemas en los transportes y el aumento del coste de fabricación y de la demanda han llevado al formato a su primera gran crisis desde su resurgimiento

«Aviso: recuperad vuestros reproductores de CD porque pronto los sellos pequeños no nos podremos permitir fabricar vinilo ni el público comprarlos al precio que se van a poner en 2022». Con esta rotundidad alertaba en Twitter Pepo Márquez, del sello independiente Suena Fuerte, acerca de la crisis que se cierne sobre un formato que ha vivido un dulce revival durante la última década, en la que sus ventas han crecido año tras año hasta que en septiembre de 2020, superaron por primera vez a las del CD. En la misma red social, otro sello indie llamado Butterz también ha dado la voz de alarma: «Los gastos de envío y los impuestos serán la muerte del vinilo para los sellos pequeños».

El día de las tiendas de discos independientes

El alza de precios del vinilo era algo que tenía que llegar antes o después, siendo el petróleo su principal materia prima. Pero ahora se han alineado otros factores en su contra. «La abrumadora demanda en las plantas de prensado, el aumento de los costes de envío, la preocupante falta de materiales y el renovado interés de las discográficas multinacionales han llevado un proceso de fabricación que ya estaba en declive hasta un punto de ruptura», dice la revista especializada Mix Mag, que cita al sello independiente Coyote Records como uno de los que ha tenido que detener sus lanzamientos en vinilo por no poder hacer frente a los costes de fabricación. En España, los responsables de la fábrica madrileña Mad Vinyl Music confirman que el coste de la materia prima «está subiendo y afectando tanto al plástico como al papel», y que a pesar de haber «aguantado bastantes meses las continuas subidas», han tenido que subir sus precios un cuatro por ciento aproximadamente. «En los próximos meses tendremos que subir un poco más ya que el cartón ha vuelto a subir y el plástico también. Aún no tenemos los precios de noviembre, pero tendremos que estar muy atentos a la subida de materiales porque son muy fuertes».

El problema en realidad puede resumirse en tres palabras que empiezan a tomar la forma de muletilla mediática: «el Gran Atasco». El frenazo en seco que la pandemia ha provocado en las cadenas de suministro se solucionará, pero a través de un reajuste lento y, ya lo estamos viendo, doloroso. Y con el vinilo ha pasado igual que con muchos otros productos: mientras la oferta se detuvo por la parada de la producción, la demanda no dejó de crecer. Y ahora no hay para todos.

Lo de las ‘multis’ subiéndose al carro de un ‘revival’ iniciado desde el underground también tiene una gran importancia en este asunto. Y es que el aumento de pedidos por parte de las grandes compañías para abastecer su mercado de reediciones y de nuevos lanzamientos en LP ha atascado la maquinaria. Según Billboard, la industria de fabricación de vinilos, constituida por unas cien fábricas en todo el mundo, tiene una capacidad de producción de unos 160 millones de discos al año. Pero para satisfacer la demanda actual, esa capacidad debería aumentar entre 300 y 400 millones.

Material para la fabricación de discos de vinilo
Material para la fabricación de discos de vinilo

Esto se suma al problema de la escasez de materias primas (el PVC o policloruro de vinilo, derivado del petróleo) y a los retrasos y encarecimientos en los envíos por el colapso de los transportes a nivel internacional, que va a hacer que las multinacionales concentren sus lanzamientos de vinilo en artistas infalibles, recortando, aplazando o anulando los pedidos de los músicos menos conocidos de su plantilla. Una caja de 18 LPs de David Bowie, por ejemplo venderá mucho más que los debuts de dieciocho grupos emergentes. Y para las fábricas también es mucho más cómodo atender a pocos pedidos grandes que a muchos pequeños. Por eso Adele ha conseguido fabricar medio millón de elepés del disco que lanza en unos días, y para la campaña navideña tampoco faltarán copias en vinilo de lo nuevo de ABBA ni de reediciones ‘deluxe’ de las leyendas más rentables de los catálogos de las multinacionales.

Así, las grandes fábricas están mandando al final de la cola a los ‘indies’, que son quienes han mantenido viva esta industria ‘vintage’ cuando el mainstream «la daba por muerta», como denunciaba en Louder than war el gerente del sello Damaged Goods. «Las multis están haciendo demasiados pedidos para la capacidad que hay. Cuando tienes a todos los sellos importantes rastreando su catálogo antiguo para reeditar una y otra vez álbumes que puedes encontrar fácilmente en tiendas de segunda mano, a los sellos independientes se nos deja sin capacidad para competir».

Máquina de prensado de discos en la fábrica madrileña Mad Vinyl Music
Máquina de prensado de discos en la fábrica madrileña Mad Vinyl Music

«Las cosas nunca han estado tan mal para las discográficas y las tiendas independientes. Realmente estamos luchando por sobrevivir», decía este verano el propietario de Stax Of Wax al periódico de economía y negocios Investment Monitor. «Antes del Covid solíamos esperar un par de meses para fabricar nuestros discos. Ahora, los sellos independientes se enfrentan a plazos de entrega de seis a ocho meses, y después de pagar grandes sumas por adelantado. Es una locura, no tenemos un flujo de caja que nos permita esperar tanto tiempo», añadían desde el sello discográfico Acid Jazz. Luis Fernández, director del sello español Sonido Muchacho, también señala los retrasos como el principal motivo de una posible reducción de ediciones en vinilo. «Los precios quizá hayan subido un diez por ciento, pero lo peor es que están dando plazos de seis meses. Por eso entiendo que haya muchas bandas a las que no les salga a cuenta hacer el encargo, porque no les va a llegar nunca».

Los coleccionistas de vinilo ya están notando todo esto en los precios de los elepés cuando van a su tienda favorita. Pero hay voces que aseguran que esto sólo será una crisis pasajera. Primero porque si se reduce la demanda de los sellos ‘indies’, el embudo acabará desatascándose y se reajustarán los precios. Segundo, porque hay ejemplos recientes que demuestran que el formato sigue teniendo tirón: hace unos días, el grupo madrileño independiente Rufus T. Firefly lanzó su nuevo disco en vinilo, y a las doce horas anunciaron que se había agotado el stock que tenían previsto para seis meses. Por otro lado, un informe de Global Record Sales Market dice que la industria del vinilo moverá 481 millones de dólares en 2026, casi el triple que ahora. En ese caso, sólo quedará saber cómo se sorteará el asunto de la falta de materias primas sin que afecte a la calidad de los LPs: durante las dos crisis del petróleo en los años setenta, muchas de las fábricas estadounidenses se vieron obligadas a utilizar plástico reciclado para la fabricación de los discos, y se acabaron lanzando ediciones llenas de defectos.

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